Voy y vengo
Me sobreviene el hastío
el desgano
la falta absoluta de fe.
Un rapto de intenciones
suicidas
¿o genocidas?
Luego, vuelvo
rápidamente
a mis refugios.
Una inyección de vida
activa una maquinaria ilusa
que persiste
ahí
en el deseo
de movimientos
(aunque
aparentemente efímeros)
muy materia
muy cuerpo.
¡Reiniciate, maldita cyborg!
Cachetada y apure.
A veces sucede así.
A veces fluye de modo imperceptible
in nanoseconds.
Ni se siente la oscilación
pero siempre está.