miércoles, 20 de enero de 2016

CAER Y NO PERDER LA SONRISA

LÂCHEZ  TOUT


A veces estoy que no puedo tenerme en pie,

¿y por qué debería?

paf -acabo en el suelo-


ahora rápido otra vez de pie,

aquí estoy.

Puedo enseñarle una sola cosa:

si está que no puede tenerse en pie,

puede dejarse caer tranquilo


Simon VInkenoog

en ¡Sí!

(Caballo negro editora, 2014)



DE LA PROPENSIÓN A REIR

Yo había llegado tarde al reparto de los dorados
dones.
Alguien que tenía prisa
olvidó una carcajada que me movió su cola.
Lástima me daba verla sin boca ni motivo.
La recogí aquel día memorable con cuidado
de madre
me la tragué despacio como quien traga espuma.

Desde entonces la risa me acompaña
me preserva del miedo a lo que se me esconde
de la vida sin abrazos
de sendero de ausencias adentro de mi pecho
y los cuchillos que clavan los formales.

No me permite distraerme en el lamento
ni autoidolatrarme.
Me mantiene alerta contra los infames
los que mintiendo humanidad destilan sombra
en jardines de hierro y fraude.

La risa recoge para mí
las flores que no alcanzo
y me ayuda a entender
la eterna vacuidad de aquellos que no ríen
por temor a que una carcajada enorme
se los trague. 


Consuelo Tomas Fitzgerald
extraido de:  http://emmagunst.blogspot.com.ar

martes, 12 de enero de 2016

VIGNOLI X 2


LA CAÍDA

Si te dicen que caí
es que caí.
Verticalmente.
Y con horizontales resultados.
Soy, del ángulo recto
solamente los lados.
Ignoro el arte monumental del sesgo,
esa torsión ornamental del héroe
que hace que su caer se luzca como un salto.
Ese rizo del mártir que, ascendiendo
se sale de la víctima
y su propio tormento sobrevuela
no es mi especialidad. Yo, cuando caigo,
caigo.
No hay parábola
ni aire, ni fuerza de sustentación.
Un resbalón: espero. Al suelo llego
por la ruta más breve.
Un alud, una piedra,
una viga a la que han dinamitado.
No hay astucias del cuerpo en mi descenso.
Se sobrevive: el fondo
del abismo es más blando
para quien no vuela, sólo cae.
Si te dicen que caí,
no vengas
a enseñarme aerodinámica revisionista.
No me cuentes de los que cayeron venciendo.
No vengas a decirme
que no crees que haya sido un accidente.
En lo único que creo es en el accidente.
Lo único que sabe hacer el universo
es derrumbarse sin ningún motivo,
es desmoronarse porque sí.


SI EN LO QUE RESTA

¿Si en lo que resta
no somos quienes seríamos;
si en lo que resta
no me anudo al cuello un pañuelo italiano
ni señalo, con un gesto, el espacio
que contemplar, si en lo que resta no me tomo un barco,
no me siento al sol, no salgo
al encuentro de tu cuerpo sin que me moleste
que las palabras no coincidan,
si en lo que resta no llego a saber
qué gusto tenía tu boca, si en lo que resta no te digo
nada que te haga sentir
que estás en una de aquellas películas, y es cierta;
si en lo que resta no amo una gran ciudad,
no me llevo a mí, a aquella, la que era linda,
a los nuevos barrios del tiempo, si en lo que resta no me canto una canción
ni lloro, ni te veo mirarme como diciendo:
"Ya sé, tu canción sigue siendo demasiado bella
para soportarla", y hay tiempo, o hay al menos la misma
sensación de que hay tiempo, y además
la sensación de que lo hubo, un alta mar
de tiempo donde ninguna orilla se divisa;
si en lo que resta no canto como cantaría, no dejo que mi voz
gorjee e inunde la noche
hasta convertirla en otra cosa, en algo parecido a un pastel
de oro y dulces, un pastel para mirar,
si en lo que resta no te vuelves absoluto,
no te vuelves absoluto sólo por un instante
en que toda la belleza del Hombre se concentra en tu imagen
y esa tu imagen puede ser tocada, tenida, mía
y entonces nada falta,
si en lo que resta
no flotamos durmiéndonos hasta nuestro fondo,
si, dulces moribundos, no borramos
el borde entre esta soledad
y el mundo, si en lo que resta no somos
ni nos acordamos de que aquí somos,
ni nos anoticiamos de que se nos es,
si en lo que resta no somos espléndidos,
si en lo que resta no somos quienes seríamos,
no damos con nuestro recuerdo del futuro,
no honramos aquella nostalgia del mañana;
si en lo que resta no nadamos hacia nosotros,
hacia aquellos que amábamos, hacia aquello en lo que devendríamos,
si en lo que resta no, entonces cuándo,
si no nosotros, entonces quién
nos consolará de estar tirados acá?

Beatríz VIgnoli
extraido de: el-placard.blogspot.com.ar

lunes, 4 de enero de 2016

LUKIN X 2

I

Vivir ardiendo y no sentir el mal.
Gaspara Stampa


Fiesta

esto que apresura la penumbra no es un movimiento natural
determinado por la hora, el sol, las nubes, cierto aire de tormenta:
es la aflicción que vuelve y no tiene forma ni sonido, el derrumbe o
derrame de sentidos que imaginé más fuertes que la pena de los hechos:
actos pequeños, feroces, como de niños sin inocencia.

He disfrutado del poder de poder: asqueada me escucho gritar y
me padezco ante el oído ciego de lo hermanado que se desgarra.

¿qué importa lo que se dijo allí, contrastado en el ojo de un suceder
público y secreto, sus signos reptantes, su incontinencia mordaz?
Lo que se dijo no es mayor que lo que se hizo.

Alcanzar la calma, aceptar un vacío: limpiar un espacio en el pasaje
de las emociones: escuchar un silencio como ideas líquidas que cavan
el pensar, aceptar un vacío y ver con estupor que no hay vacío,
hay aflicción.















II

La escritura es un oficio distinto al de la vida
Herta Muller


Fin de fiesta:

el universo
como cantera de muertes
prematuras,

mal
olor a mala conciencia,

de la historia singular
fosas plurales,

en lo que el grito no se oye,
la risa vaga por el reir de la tierra:

y esas miradas que actúan
lejos de la pregunta por el origen:
dónde empezó, qué error, en qué
larva inacabable ha tenido lugar?


Liliana Lukin
en El libro del buen amor
(Wolkowicz editores, 2015)