domingo, 3 de diciembre de 2023

 Sabemos que aquí sólo se puede desaprender


Caminar en contra

(o contrariada)

En tensión con lo ya trazado,

lo dado en tener una forma

única

invariable

aquella

la validada.

¿por quién?

¿por quiénes?


Por momentos, ajena

nos damos el tiempo para 

una necesaria solitude


Pero vamos encontrando guaridas

lugares-refugio

trinchera

comunidad.

Y nos reconocemos hermanadxs

como fieras 

concientes de su potencia

ante la tempestad que se avecina


 

Estoy rota.

No reclames una entereza

que no puedo darte.

Soy sólo restos, trizas,

fragmentos de lo que queda.

Las esquirlas de un territorio estallado.

Apenas una criatura hecha de cadáveres,

a la cual se olvidaron de coserle el corazón.

martes, 14 de marzo de 2023

Voy y vengo


Me sobreviene el hastío

el desgano
la falta absoluta de fe.

Un rapto de intenciones 
                         suicidas
¿o genocidas?

Luego, vuelvo 
rápidamente 
a mis refugios.

Una inyección de vida
activa una maquinaria ilusa
que persiste
ahí 
en el deseo 
de movimientos 
(aunque 
aparentemente efímeros)
muy materia
muy cuerpo.

¡Reiniciate, maldita cyborg!
Cachetada y apure. 

A veces sucede así.
A veces fluye de modo imperceptible
in nanoseconds.
Ni se siente la oscilación
pero siempre está.

miércoles, 2 de febrero de 2022

Fugas

La ruta del desierto

Si algo aprendí es a irme,

cuando los cuerpos se cierran
cuando las palabras se enfrían
y sostienen la lógica, pero no a mí,
me dejo ir hacia un lugar perdido,
un país detrás de las cosas.
Con un adiós imperceptible
el vacío comienza,
desaparecen los edificios, los autos,
los semáforos, que no son ahora
señales.
Ya no estás ahí, estás
en la ruta del desierto,
en marcha hacia lo inconexo,
lo áspero, lo faltante.
Podés ver abrojos
en los pastos escuálidos
se inclinan y sisean
como serpientes.
Podés ver el color seco
del Mojave,
es Arizona hacia Albuquerque,
es el camino monótono
en la meseta patagónica que emerge.
Estás a la intemperie,
no hay engaño, lo visible
es lo existente
Manejás
por una ruta sin límites.
La única emisora de radio
dejó hace rato de captarse
y la aguja del tanque de nafta
baja como un cuchillo;
no hubo tiempo para previsiones.
Manejás,
el volante apretado
como si sostuvieras en tu eje
el giro de las cubiertas.
Irse lejos
con elegancia, con la altivez
habitual en los que fueron fuertes,
pero ahora las cosas desaparecieron
y podrías caer
convertida en un cactus
a través del polvo.
La imagen en el retrovisor
igual a la del parabrisas.
Llegar a ninguna parte;
con lo que dije, lo que no dije,
lo que debí hacer;
escribir
y no pasar en limpio.
La ruta crece;
es la misma ciudad hundida
en los cuartos donde se acorrala
el amor sin preguntas, sin reflejos más que
para sus ojos dulces que devoran.
Manejás,
llevás el arañazo imperdonable,
la mirada previa de los grandes felinos.
La ruta debería cambiar,
un giro, una bifurcación,
los olores del riego
aplastando la arenisca,
y que el camino conecte
y que el mapa tenga
algún sentido.

Nada, por ahora.

Alicia Genovese

(Gog&Magog,2020)

jueves, 23 de febrero de 2017

SALZANO (JUAN) X3



III
 
¿borronear los gestos machos hasta ser
la pura agitación de estas polleras
invisibles, cristalinas, de estas
rosas de roces o mares de cuarzo
sin cosas que rocen, como
si no fuera más que una tregua
suspendida entre un brillo de paz y un grito
de guerra, indiscernibles
el uno del otro, como
si los borrones conspiraran para hacer
de esta pira un único afecto
estallado (en mil voces
estalladas?)




IV

como si acá hubiera una certeza
o una cierta destreza me desvío
hacia la trenza que brota en la nuca y me rebasa
y afemina las barbas al viento
y desfonda y estira el vientre
como una liana terca para torpes
géneros y sus repentinas muertes
donde oscilan los hiatos del diseño los elípticos genes
como si acá creciera una incerteza
o el estroboscópico baile de un cuerpo transitorio
acunando un catre vacío (y su embrión
transparente, impalpable)
como una ostra desperlada



XXIV

 y por momentos plano secante del géiser
o tangente sahara o muyanimal por momentos
la fruta húmeda del planeador vertebral
hipercolibrí del instante que corta
cada plano cada mapa con su aleteo de linde
de radiante casifrontera o por momentos
voladura de los nudos tan ceñidos a la lengua
o apenas cifra eólica que se deshace o la fuerza
desasida de este céfiro en la hélice la ameba
que resopla en el agua y de a poco
nace lenta entre las capas o atraviesa
las uniones de los huesos el aullido
por momentos inaudible que se adhiere
al breve calcio de los dientes cual memoria
aboriginal de las estrellas o el intenso
cigueñal que obsequia curvas a este cuerpo

 en Ameba Maga de Juan Salzano
(Hekht, 2015)

lunes, 30 de enero de 2017

JUARROZ X3

Poesía vertical  22

Inventar el regreso del mundo
después de su desaparición.
E inventar un regreso a ese mundo
desde nuestra desaparición.
Y reunir las dos memorias,
para juntar todos los detalles.

Hay que ponerle pruebas al infinito,
para ver si resiste.

 


Poesía vertical  7

Cuando se ha puesto una vez el pie del otro lado
y se puede sin embargo volver,
ya nunca más se pisará como antes
y poco a poco se irá pisando de este lado el otro lado.

Es el aprendizaje
que se convierte en lo aprendido,
el pleno aprendizaje
que después no se resigna
a que todo lo demás,
sobre todo el amor,
no haga lo mismo.

El otro lado es el mayor contagio.
Hasta los mismos ojos cambian de color
y adquieren el tono transparente de las fábulas.


  
Poesía vertical 24

 Darlo todo por perdido.
Allí comienza lo abierto.

Entonces cualquier paso
puede ser el primero.
O cualquier gesto logra
sumar todos los gestos.

Darlo todo por perdido
Dejar que se abran solas
las puertas que faltan.

O mejor:
dejar que no se abran.


viernes, 23 de diciembre de 2016

CHARRY NORIEGA X3


33.
Buscar -en fiebre- la palabra.
Retener -en cuerpo- la infancia,
su umbral hasta esta carne
presente y cierta que ahora vivo.
De tarde en tarde
la totalidad del cuerpo que arrastro de boca
hacia el placer
           -instante de dicha y de desdicha-
relámpago, fiebre al fin.
Buscar con la voz el maltratado corazón del tiempo
y su desgarradura
para que -compasiva- nuestra carne cubra;
una tarde, sin dolor.




34.
Puede ser que venga la dicha un día
y seamos al fin
la humana deformación del deseo.




38.
Todavía el hueso sostiene la mejilla caliente del animal,
la crispación de la carne sostiene
la desgarradura y el tajo abierto que libera otra extraña desnudez.
Arden junto al fuego el cuchillo, la lámpara que inició el calor
y algunas de las sílabas que la noche luego del rito devora.
Sobre la mesa los libros derraman hojas secas
que el viento arranca y lleva y eleva
como un carnaval de fantasmas enardecidos.
El hueso arde y se cuartea
la carne, los tendones silban y todo huele a pan.
Tras el cristal de la ventana danzan libres
sobre la cuerda tendida en algún remoto patio
una falda húmeda, un pantalón y unos calzones
que luchan contra la ingravidez;
presencias de lo humano, de la carne que se persigue y se olvida.
Con una cuchara se revuelven las cenizas
y se disponen como frescas legumbres en los platos junto al pan,
el espejo refleja un reloj de pared
que avisa como siempre que la mesa está servida
no hay mantel
en su lugar una sábana cubre la madera y el cuchillo
corta la lengua para que haya silencio
y brille solo entre el fuego
el animal desterrado
que cubre todos los huesos.

Camila Charry Noriega
Otros ojos
(El ángel editor, Quito: 2014)