viernes, 23 de diciembre de 2016

CHARRY NORIEGA X3


33.
Buscar -en fiebre- la palabra.
Retener -en cuerpo- la infancia,
su umbral hasta esta carne
presente y cierta que ahora vivo.
De tarde en tarde
la totalidad del cuerpo que arrastro de boca
hacia el placer
           -instante de dicha y de desdicha-
relámpago, fiebre al fin.
Buscar con la voz el maltratado corazón del tiempo
y su desgarradura
para que -compasiva- nuestra carne cubra;
una tarde, sin dolor.




34.
Puede ser que venga la dicha un día
y seamos al fin
la humana deformación del deseo.




38.
Todavía el hueso sostiene la mejilla caliente del animal,
la crispación de la carne sostiene
la desgarradura y el tajo abierto que libera otra extraña desnudez.
Arden junto al fuego el cuchillo, la lámpara que inició el calor
y algunas de las sílabas que la noche luego del rito devora.
Sobre la mesa los libros derraman hojas secas
que el viento arranca y lleva y eleva
como un carnaval de fantasmas enardecidos.
El hueso arde y se cuartea
la carne, los tendones silban y todo huele a pan.
Tras el cristal de la ventana danzan libres
sobre la cuerda tendida en algún remoto patio
una falda húmeda, un pantalón y unos calzones
que luchan contra la ingravidez;
presencias de lo humano, de la carne que se persigue y se olvida.
Con una cuchara se revuelven las cenizas
y se disponen como frescas legumbres en los platos junto al pan,
el espejo refleja un reloj de pared
que avisa como siempre que la mesa está servida
no hay mantel
en su lugar una sábana cubre la madera y el cuchillo
corta la lengua para que haya silencio
y brille solo entre el fuego
el animal desterrado
que cubre todos los huesos.

Camila Charry Noriega
Otros ojos
(El ángel editor, Quito: 2014) 



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