sábado, 29 de agosto de 2015

7 VIDAS


Soy peligrosa para mí misma.
Me voy a dormir con las ornallas prendidas.
Cruzo avenidas con el semáforo en verde.
Camino sola por lugares donde mi simple andar delata extranjeridad.
Me emborracho hasta la inconciencia.
Cortes, moretones, raspones; huellas en un cuerpo sin memoria.
No sé si es un exceso de confianza o son sólo deseos de jugar un rato con la muerte, tentarla.
O tal vez, algo más profundo.
Un modo de confirmar la sospecha de una herencia felina latente.
Y así hacer historia del mito.

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