La noche bifurcada
Yo tampoco sé bien
dónde estaría el principio
de todas estas cosas
pero me viene la urgencia
de decir algo sobre el tiempo.
Por ejemplo, preguntar
si una noche de diez días
es una noche completa
o son dos noches
tajeadas en algún punto.
No sé -decís- es un buen comienzo.
Y yo te creo
mientras la noche
ciertamente se bifurca
y empiezan nuestras disquisiciones
sobre los jugos de naranja y uva
o uva y naranja
y de pronto somos tres
natural y alegremente tres.
Y tal vez por eso
se va borrando esa pregunta infructuosa
sobre los principios
y seguimos bebiendo
miradas y labios
en vasos de cerveza.
Quizás sólo esperamos que se pierda
esa manía de mirar los relojes inútilmente
si ya sabemos que el tiempo no nos importa
ni nos preocupa entender
donde estaría el comienzo de todas estas cosas
porque esta noche
sólo queremos disfrutar
una exquisita incertidumbre.
si una noche de diez días
es una noche completa
o son dos noches
tajeadas en algún punto.
No sé -decís- es un buen comienzo.
Y yo te creo
mientras la noche
ciertamente se bifurca
y empiezan nuestras disquisiciones
sobre los jugos de naranja y uva
o uva y naranja
y de pronto somos tres
natural y alegremente tres.
Y tal vez por eso
se va borrando esa pregunta infructuosa
sobre los principios
y seguimos bebiendo
miradas y labios
en vasos de cerveza.
Quizás sólo esperamos que se pierda
esa manía de mirar los relojes inútilmente
si ya sabemos que el tiempo no nos importa
ni nos preocupa entender
donde estaría el comienzo de todas estas cosas
porque esta noche
sólo queremos disfrutar
una exquisita incertidumbre.
Detrás del velo
Nadie te lo dice,
pero hay cadáveres
bebiendo tu cerveza en el bar,
ocupando la mitad de tu cama,
festejando en el balcón de tu gobierno,
diciéndote en línea cómo ser feliz.
Se disfrazan con escotes falsos
y camisas inútilmente caras,
se perfuman la podredumbre,
reforman sus cuerpos descompuestos
con modernas cirugías
y repiten frases impersonales, preciosas,
falsamente inocuas:
“tenés que pensar en el futuro”.
No va a quedar nada
si todo sigue igual.
La última oportunidad es
arrancarlo todo,
mirar detrás del velo,
oler con sutileza,
desear con voracidad,
oír con intuición,
formar una jauría
con los pocos seres vivos
que todavía respiran.
Paula Varela
de El animal que agoniza ahí afuera
(Ed. Continente, 2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario