domingo, 24 de julio de 2016


Fugaz
cree ganar tiempo el colibrí.
En su palpitar veloz
entendemos también nuestra ansiedad
de flores rojas y ebrias
que estallan violentas en las venas.
Frágil y fugaz la lengua bebe vida
y siempre
casi siempre
un terrible instante bebe
instante que separa
sobretodo
la carne del corazón.

Camila Charry Noriega
en Otros ojos
(El ángel editor. Quito, Ecuador:2014)

 

domingo, 3 de julio de 2016

ROUGE


Deseo que corroe todo logos
lo que secreta en silencio
Exaltación de los sentidos


Inmersión no premeditada
en el paraíso de tu eros
El aquí más absoluto
como pura potencia
de ser
dos uno dos

Estallido

domingo, 5 de junio de 2016

De la serie "Mi monstruo punk"


I.
Pasan los días y mi monstruo punk sigue conmigo.
Una mañana entré en mi taller y él estaba allí, sentado con un libro de cuentos en la mano. Sin quitar la vista del libro y como si nos conociéramos de siempre y no fuera necesaria ninguna explicación o presentación me dijo buen día, te estaba esperando.


VII.
Mi monstruo punk no se detiene. Todo es nuevo para él, todo le llama la atención. Hasta ahora nunca lo he visto dormir y no estoy seguro de que alguna vez se canse. Me resulta imposible seguirle el ritmo. Sólo se queda quieto cuando en la tele pasan el Chavo del ocho.
Es en esos momentos cuando aprovecho a escribir.


IX.
MI monstruo punk no sabe lo que es el tiempo ni le interesa saberlo. Puede pasarse horas enteras siguiendo con la vista algún desfile de hormigas o quedarse sentado frente a un cubo de hielo esperando a que se derrita por completo.
Desde la ventana de mi taller lo observo. A veces se va saltando por sobre los techos de las casas vecinas y desaparece por un buen rato. Cuando vuelve siempre tiene historias nuevas para contarme.


XIV.
MI monstruo punk lee una antología de nuevos poetas. Lee en voz alta. Gesticula. Exagera. Onomatopeyiza. Se ríe. Pone cara de poeta nuevo y se ríe.
MI monstruo punk no se toma en serio la poesía y me está enseñando a no tomarme la poesía tan en serio.


XV.
De nada sirve que me moleste en enseñarle los nombres de las estrellas y las constelaciones. MI monstruo punk siempre tiene un nuevo nombre para cada estrella y cada grupo de estrellas que le señalo.
Le hablo de mis deseos frustrados de ser astronauta y viajar por el espacio. Me dice que nunca es tarde, que sólo necesito un buen casco, que después él va a ocuparse de conseguirme uno... pero se queda dormido, como si nada.
No sé si tomar en serio lo que me dice, no sé si se burla de mí y de mis deseos frustrados de viajar al espacio. POr las dudas me digo nunca es tarde y también me quedo dormido sobre el pasto, pensando en un casco celeste con líneas amarillas y algo así como fuego en los costados


Pablo Espinoza
en 30.30. Poesía argentina del siglo XXI
(Editorial Municipalidad de Rosario, 2013)

domingo, 29 de mayo de 2016

AL AMANECER

 
 
Elijo:

lo que brama
el grito que crece
el exceso
pero no las sobras

lo que exuda
por intensidad
y no por sacrificio

la celeridad que no se puede evitar
y el momento de reparo
necesario


la contemplación
el silencio
las intermitencias

 
elijo

lo que pulsiona
el arrebato de la carne
la poesía que marca
algo

la risa incontenible
la belleza sin argumento
los movimientos alocados
en una pista de baile infinita

elijo

los amigos que inspiran
los amorestímulos
el camino 
lo abierto

jueves, 19 de mayo de 2016




9. en sombras

de la compresión
de impulsos, el deber
no debo, el deseo como
moneda corriente: desertar es
el gesto constructivo,

para lo que hace ruido,
el llamado a silencio: cortes
en la percepción
con el molde gastado de otras:
desoigo y naufrago:

acciones como el mal
menor, necesaria lieson
de otras posibles huellas:
víctimas del panel en un
continuo relato del crimen




 


8. lento

nada de esto cesará, al menos no suavemente:
hay un trabajo invisible
en la malla de alambre,
a medida que oscurece
brilla más la estela visible y
erosionada del deber ser,

y zumban como abejas
en la lavanda unos modos
de estar en la perpetua
edad de la perversa
contemplación

lo que la gente llama y deja
en casas sucesivas vuelve al caos,
tiempo y desorden de los
sentidos que acompaña
articulaciones de la carne,
intensidades de lo que se da


Liliana Lukin
El libro del buen amor
(Wolkowicz Editores, 2015)


martes, 12 de abril de 2016

VARELA X 2


La noche bifurcada



Yo tampoco sé bien
dónde estaría el principio
de todas estas cosas
pero me viene la urgencia
de decir algo sobre el tiempo.
Por ejemplo, preguntar
si una noche de diez días
es una noche completa
o son dos noches 
tajeadas en algún punto.

No sé -decís-  es un buen comienzo.

Y yo te creo
mientras la noche
ciertamente se bifurca
y empiezan nuestras disquisiciones
sobre los jugos de naranja y uva
o uva y naranja
y de pronto somos tres
natural y alegremente tres.


Y tal vez por eso
se va borrando esa pregunta infructuosa
sobre los principios
y seguimos bebiendo
miradas y labios
en vasos de cerveza.


Quizás sólo esperamos que se pierda
esa manía de mirar los relojes inútilmente
si ya sabemos que el tiempo no nos importa
ni nos preocupa entender
donde estaría el comienzo de todas estas cosas
porque esta noche
sólo queremos disfrutar
una exquisita incertidumbre.



Detrás del velo

Nadie te lo dice,
pero hay cadáveres
bebiendo tu cerveza en el bar,
ocupando la mitad de tu cama,
festejando en el balcón de tu gobierno,
diciéndote en línea cómo ser feliz.


Se disfrazan con escotes falsos
y camisas inútilmente caras,
se perfuman la podredumbre,
reforman sus cuerpos descompuestos
con modernas cirugías
y repiten frases impersonales, preciosas,
falsamente inocuas:
“tenés que pensar en el futuro”.


No va a quedar nada
si todo sigue igual.
La última oportunidad es
arrancarlo todo,
mirar detrás del velo,
oler con sutileza,
desear con voracidad,
oír con intuición,
formar una jauría
con los pocos seres vivos
que todavía respiran.



Paula Varela
de El animal que agoniza ahí afuera
(Ed. Continente, 2013)

domingo, 10 de abril de 2016

VOLVER A CLARICE



Nueva era esta mía, y ya se me anuncia. ¿Tengo valor? Por ahora lo tengo: porque vengo de lo sufrido lejos, vengo del infierno del amor pero ahora estoy libre de tí. Vengo de lejos, de una fuerte ancestralidad. Yo, que vengo del dolor de vivir. Y ya no lo quiero. Quiero la vibración de lo alegre. Quiero la neutralidad de Mozart. Pero también quiero la inconsecuencia. ¿Libertad?, es mi último refugio, me he obligado a la libertad y la soporto no como un don sino con heroísmo: soy heroicamente libre. Y quiero la fluencia.



Clarice Lispector
Agua Viva, 1973
(Ed. Siruela)