jueves, 23 de febrero de 2017

SALZANO (JUAN) X3



III
 
¿borronear los gestos machos hasta ser
la pura agitación de estas polleras
invisibles, cristalinas, de estas
rosas de roces o mares de cuarzo
sin cosas que rocen, como
si no fuera más que una tregua
suspendida entre un brillo de paz y un grito
de guerra, indiscernibles
el uno del otro, como
si los borrones conspiraran para hacer
de esta pira un único afecto
estallado (en mil voces
estalladas?)




IV

como si acá hubiera una certeza
o una cierta destreza me desvío
hacia la trenza que brota en la nuca y me rebasa
y afemina las barbas al viento
y desfonda y estira el vientre
como una liana terca para torpes
géneros y sus repentinas muertes
donde oscilan los hiatos del diseño los elípticos genes
como si acá creciera una incerteza
o el estroboscópico baile de un cuerpo transitorio
acunando un catre vacío (y su embrión
transparente, impalpable)
como una ostra desperlada



XXIV

 y por momentos plano secante del géiser
o tangente sahara o muyanimal por momentos
la fruta húmeda del planeador vertebral
hipercolibrí del instante que corta
cada plano cada mapa con su aleteo de linde
de radiante casifrontera o por momentos
voladura de los nudos tan ceñidos a la lengua
o apenas cifra eólica que se deshace o la fuerza
desasida de este céfiro en la hélice la ameba
que resopla en el agua y de a poco
nace lenta entre las capas o atraviesa
las uniones de los huesos el aullido
por momentos inaudible que se adhiere
al breve calcio de los dientes cual memoria
aboriginal de las estrellas o el intenso
cigueñal que obsequia curvas a este cuerpo

 en Ameba Maga de Juan Salzano
(Hekht, 2015)

lunes, 30 de enero de 2017

JUARROZ X3

Poesía vertical  22

Inventar el regreso del mundo
después de su desaparición.
E inventar un regreso a ese mundo
desde nuestra desaparición.
Y reunir las dos memorias,
para juntar todos los detalles.

Hay que ponerle pruebas al infinito,
para ver si resiste.

 


Poesía vertical  7

Cuando se ha puesto una vez el pie del otro lado
y se puede sin embargo volver,
ya nunca más se pisará como antes
y poco a poco se irá pisando de este lado el otro lado.

Es el aprendizaje
que se convierte en lo aprendido,
el pleno aprendizaje
que después no se resigna
a que todo lo demás,
sobre todo el amor,
no haga lo mismo.

El otro lado es el mayor contagio.
Hasta los mismos ojos cambian de color
y adquieren el tono transparente de las fábulas.


  
Poesía vertical 24

 Darlo todo por perdido.
Allí comienza lo abierto.

Entonces cualquier paso
puede ser el primero.
O cualquier gesto logra
sumar todos los gestos.

Darlo todo por perdido
Dejar que se abran solas
las puertas que faltan.

O mejor:
dejar que no se abran.


viernes, 23 de diciembre de 2016

CHARRY NORIEGA X3


33.
Buscar -en fiebre- la palabra.
Retener -en cuerpo- la infancia,
su umbral hasta esta carne
presente y cierta que ahora vivo.
De tarde en tarde
la totalidad del cuerpo que arrastro de boca
hacia el placer
           -instante de dicha y de desdicha-
relámpago, fiebre al fin.
Buscar con la voz el maltratado corazón del tiempo
y su desgarradura
para que -compasiva- nuestra carne cubra;
una tarde, sin dolor.




34.
Puede ser que venga la dicha un día
y seamos al fin
la humana deformación del deseo.




38.
Todavía el hueso sostiene la mejilla caliente del animal,
la crispación de la carne sostiene
la desgarradura y el tajo abierto que libera otra extraña desnudez.
Arden junto al fuego el cuchillo, la lámpara que inició el calor
y algunas de las sílabas que la noche luego del rito devora.
Sobre la mesa los libros derraman hojas secas
que el viento arranca y lleva y eleva
como un carnaval de fantasmas enardecidos.
El hueso arde y se cuartea
la carne, los tendones silban y todo huele a pan.
Tras el cristal de la ventana danzan libres
sobre la cuerda tendida en algún remoto patio
una falda húmeda, un pantalón y unos calzones
que luchan contra la ingravidez;
presencias de lo humano, de la carne que se persigue y se olvida.
Con una cuchara se revuelven las cenizas
y se disponen como frescas legumbres en los platos junto al pan,
el espejo refleja un reloj de pared
que avisa como siempre que la mesa está servida
no hay mantel
en su lugar una sábana cubre la madera y el cuchillo
corta la lengua para que haya silencio
y brille solo entre el fuego
el animal desterrado
que cubre todos los huesos.

Camila Charry Noriega
Otros ojos
(El ángel editor, Quito: 2014) 



sábado, 26 de noviembre de 2016

Hay rupturas quirúrgicas y despedidas amorosas



Una.
Viernes 8 am-10 pm
Frío de hospital
Bisturí
Herida abierta
y un abismo entre los dos.
Su presencia en un fajo de billetes.
Los amigos que contienen.
El amor que se despedaza.


Otra.
Tarde de sábado
Un adiós sin drama ni liturgia
Hablamos, nos reímos
Nos abrazamos
Hacemos el amor y cura mi tatuaje.
Cuesta soltar pero soltamos
con amabilidad
cuidadosamente.


(Formas de transitar y salir del amor)

jueves, 24 de noviembre de 2016

Refundar el cuerpo
deseo y necesidad
y un mecanismo inconsciente
que insiste, por temor

Voces ajenas
Desdoblamiento
Huida, retiro, espera
Amago, mambeo, reviso

Escindida aún
busco una sutura
posible


Ensayo otras formas
por fuera de la palabra
orilleo una posibilidad
y regreso a mí

Me armo
me desarmo
Me vuelvo a armar

lunes, 21 de noviembre de 2016

Los amores fugaces



Encuentro
Lenguaje
Cuerpo
Comunión

Sexo
Improvisación
Confesiones

Miedo
Intensidad
Miedo


Potencia
Cortocircuito
Silencio

domingo, 13 de noviembre de 2016

De la serie de elementos

I

Llega un día en que se apaga todo ruido del afuera. Ese día
no es grande ni solemne. No hay misterio. Se instala
como un pájaro tranquilo que pudiera bostezar
parado en una rama, después del vuelo diario.
Hay algo más, en la negrura de la noche
una hormiga sale de entre los escombros y cruza el piso
irregular. Va rápido,
su marcha es segura aunque cada tanto parece otear el
panorama, y entonces
cambia dirección. Hasta que llega a un punto en que se
paraliza. Y allí se queda,
no muerta pero inmóvil, se diría que por siempre. Un punto
como cualquiera.
A partir de ese momento no hay rama ni relato que soporte,
nadie habla,
no hay bostezo del pájaro ni almohada que usáramos de
niños,
no hay recuerdo de rápidas patitas ni las ganas de correr
buscando un haz de luz.
Lo que hay es sólo un punto abstracto,
el punto imbécil del espacio en que la hormiga se detuvo.


II

Si hablo con otros dilapido una respiración que iría
a volcarse en piedra. Escritura.
Lo que sí tengo es fe. Tener fe significa:
que dormir sea posible,
darse a uno mismo una casa habitable con suficiente
oscuridad, con silencio suficiente.
Los rincones vacíos de las viejas catedrales, donde retumba
el crujir de la madera: que nadie diga de mí:
éste no cuida lo que tiene. Sé muy bien que lo mejor
con una cosa es no tenerla.
De súbito un llamado viene a resonar el diapasón
que me organiza: hablar
sabiendo que no hay nadie, darse un corazón no tan definitivo,
dejar que una llovizna resbale sobre las caras conocidas.
Nazco de la soledad que da el parto de mi palabra cuerpo.

Santiago Alassia
(Baltasara Editora, 2015)